El campeón mundial Lewis Hamilton logró obtener la 50ª pole de su carrera en el Grand Prix de Australia el sábado, coincidiendo con el gran fracaso del nuevo formato de clasificación de la Fórmula 1, el cual terminó en un vergonzoso anticlímax.

Hamilton continuó justo donde había dejado la última temporada con 10 victorias y 11 poles, destruyendo a sus rivales, incluido su compañero de escudería, Nico Rosberg, para colocarse al frente de la parrilla de salida en la primera carrera de apertura del campeonato el domingo en Melbourne. El tres veces campeón fue el líder casi todo el tiempo mientras mejoraba progresivamente su tiempo de vuelta en las tres etapas de calificación para marcar un mejor tiempo de 1:23.837.

“Extraño aquellos días de calificación en que uno salía y corría y corría y corría”, dijo Hamilton.

Vettel fue más mordaz en su crítica al nuevo formato de calificación. “No creo que sea el camino a seguir si se toma en consideración a la gente en las gradas”, dijo el alemán.

Hamilton no ha tenido competencia, ha registrado los tiempos más rápidos en las tres sesiones de práctica y se ha calificado como el favorito indiscutible para lograr su victoria número 44 en un Grand Prix el domingo. El equipo alemán Mercedes ha dominado la Fórmula 1 por dos años, ganando 32 de las 38 carreras.

Vettel lideró brevemente los registros de tiempo pero Hamilton rápidamente retomó el comando, haciendo una vuelta medio segundo más rápida que el alemán con 1:24.133, para luego alcanzar su mejor tiempo de 1:23.837. El australiano Daniel Ricciardo fue el primer conductor en ser eliminado en la Q3, seguido por Carlos Sainz, de la escudería Toro Rosso, Felipe Massa de Williams, y el joven holandés, Max Verstappen, también de Toro Rosso, dejando a Mercedes y Ferrari para batallar entre ellos. Pero el dúo de Ferrari, Vettel y Raikkonen, se quedaron en el garaje junto a Rosberg, prefiriendo conservar sus neumáticos para la carrera del domingo — logrando así el incómodo y temprano final.