Dejemos las cosas claras primero: Juventus ya es un muy buen equipo sin Cristiano Ronaldo, y sin duda será aún mejor contando con su participación. Son los favoritos contundentes para ganar la Serie A, y aunque la Liga de Campeones, como cualquier competencia con eliminatorias, es difícil de predecir, deben estar entre los favoritos para ganarla.

La pregunta, sin embargo, es qué tanto más mejorarán y, crucialmente, qué puede hacer el entrenador Max Allegri, con la colaboración de Ronaldo y los demás, para maximizar su potencial. En otras palabras, tenemos una unidad CR7, o más precisamente la unidad CR7, ahora ¿qué hacemos con ella?

No es tan sencillo como suena. Ronaldo, en esta etapa de su carrera, no es un jugador ortodoxo como, digamos, un Robert Lewandowski o un Kevin De Bruyne. Uno no puede solamente colocarlo en un rol predefinido ya existente, porque lo que hace es prácticamente único y además, ni siquiera existía en el Juve.

Durante casi todas las nueve sesiones que pasó en el Real Madrid, se alineó en el ala izquierda, abierto para un centro delantero móvil (por un tiempo fue una combinación Gonzalo Higuain / Karim Benzema, y después el francés se hizo cargo de tiempo completo). El estilo de Ronaldo, y su cuerpo, evolucionó con los años, pero su nivel de producción permaneció alto.

Sus primeros cinco años en el Madrid fueron “el auge de Cristiano”. Se estableció como delantero abierto, tomando el balón desde lo profundo de la cancha, venciendo a sus oponentes, tuvo en promedio más de 6 dribles por partido, y confiando en su atletismo para llegar a posiciones de disparo. Los mapas de calor de esa época muestran que pasó un 60 % del tiempo en el tercio izquierdo del campo.

Sin embargo, las cosas cambiaron después de 2014.  Después de sufrir tendinitis rotuliana bajó de peso, sacrificando músculo para mantener su velocidad aún llegar a sus treintas. Además, su posición cambió: los mapas de calor muestran que estuvo 44 por ciento a la izquierda, 37 por ciento por el centro y el 21 por ciento por la derecha. En algunas maneras, este aumento de movimiento le permitió encontrar más desajustes. Podía, y aún puede, dominar a la mayoría de los laterales y superar a la mayoría de los defensas centrales.

El primer asunto para Allegri es si dejará su nuevo jugador núm. 7 jugar como lo hizo en el Madrid, haciendo ajustes a su alrededor, o si le encontrará un nuevo rol. Muchas de las alineaciones proyectadas para el Juventus optan por lo último, como fue durante aproximadamente la primera hora del debut de Ronaldo en la Serie A contra Chievo el sábado pasado. Se colocó como hombre solitario al frente, con alas rápidos a cada lado con Juan Cuadrado y Douglas Costa, además Paulo Dybala en el hueco como parte de la formación 4-2-3-1.

Podemos ver la lógica: suficientes servicios de las alas para explotar su destreza aérea y Dybala creando detrás. Y podría funcionar, aunque todavía queda por ver si un medio campo con dos hombre con Miralem Pjanic y Sami Khedira (o Emre Can) brinda suficiente cobertura defensiva, particularmente con atacantes laterales como Alex Sandro y Joao Cancelo.

No nos confundamos. Ronaldo tiene todo lo que un centro delantero necesita. Es devastador en el aire, su movimiento en el área es excepcional y su remates son sobresalientes. Lo curioso acerca de él es que, aunque sus críticos cuestionan su número de disparos sin éxito, por ejemplo durante un período sin resultados en La Liga a principios de la temporada pasada, los número son muy reveladores.

Sus expectativa de goles por tiro en los últimos cinco años es de .143, que es comparable con Higuain, el jugador al que reemplazó y un típico cazador de penaltis. Y esto incluye todos los tiros de larga distancia, con mal ángulo y debajo del porcentaje. En otras palabras, Ronaldo no solamente anota muchos goles porque está tirando a gol todo el tiempo, en general hace buenos disparos desde muy buenas posiciones.

Pero el tema es si quieres que un jugador que cumplirá 34 en febrero supere por su cuenta el enfrentamiento con poderosos defensas centrales, y especialmente en una liga hipertáctica como la Serie A, donde puede ser increíblemente difícil jugar con incluso los equipos más pequeños.

No es que no pueda hacerlo, puede hacerlo mejor que casi la mayoría de los futbolistas en el campo de juego, sino que el riesgo, en cuando a lesiones, amonestaciones o frustración, podrían no valer la pena si el Juventus busca proteger y maximizar su inversión de más de 100 millones de dólares.

Después, se debe tomar en cuenta lo que Ronaldo quiere. Hay un motivo por el que el Real Madrid rara vez lo jugaba como centro delantero solo, y no es porque Benzema fuera la reencarnación de Marco van Basten. Bastante cerca de Ronaldo sugiere que simplemente no se veía a si mismo al frente constantemente, excepto tal vez en un frente doble.

La alternativa obvia es una formación 4-3-3, prefabricada, replicando lo que tenía en el Madrid. Allegri entonces puede agregar a Blaise Matuidi con sus carreras al centro del campo (o Can o Rodrigo Betancur o quien sea), poner a Ronaldo a la izquierda, y mandar a Mario Mandzukic por el medio.

Tiene muchísimo sentido, ya que Mandzukic tiene la presencia física, la tasa de trabajo y consciencia táctica para complementar a Ronaldo de la forma en que Benzema lo hacía en el Madrid. Ah, pero, cada rosa tiene su espina. Mandzukic tiene 32 años, solo una vez ha comenzado más de 28 juegos de la liga en una temporada y se acortó su pretemporada por el pase de Croacia a la final de la Copa Mundial.

Como tal, es mucho pedirle liderar la línea y hacer el trabajo pesado semana tras semana. Sí, puedes tenerlo en ese rol para los juegos importantes, pero eso significa encontrar a alguien más que haga el trabajo el resto del tiempo. No hay otros centros delanteros con experiencia en la Serie A entre los integrantes del Juve además de Moise Kean, pero tiene 18 años y podría irse en préstamo. Esto significa que no hay Plan B, más que una formación completamente diferente.

El otra tema con la formación 4-3-3 es el tercer puesto al frente. Si tu punto de referencia es el talento, Dybala va ahí, pero falta ver si este movimiento logra sacar lo mejor de él. O alternas a uno de los tres alas restantes, Cuadrado, Federico Bernardeschi y Douglas Costa, lo que significa que será todo un reto mantener a todos contentos en cuanto a minutos.

¿Demasiada negatividad? Hay algunas buenas noticias. Allegri es uno de los entrenadores más creativos en cuanto a pragmatismo y táctica. No esta casado con ningún sistema, los ha jugado todos y más que muchos, no teme experimentar. En cuanto a mantener a todos contentos, aunque le irrita que le llamen “gerente de personas” porque quiere que la gente aprecie su talento táctico, es de los mejores en ese aspecto.

Puede haber otras soluciones, que parecen exageradas por ahora, pero que Allegri podría sacar de su sombrero. Dybala es un “nueve falso”, por ejemplo, o Ronaldo jugando en un frente doble con un ala reciclado como segundo delantero.

Si el verdadero punto de referencia para el Juventus para esta temporada es la Liga de Campeones, entonces al entrenador del club todavía le quedan unos cinco meses, hasta que las eliminatorias comiencen, para resolverlo. Ya sea una formación diferente o simplemente construir la química necesaria para acomodar a Ronaldo, quien tiende a moverse por el campo por donde sus instintos lo llevan, aunque suele comenzar como ala izquierda, aún hay tiempo para trabajar en ello.

Y si todo lo demás falla, y Allegri siente que solo funciona mejor con un 4-3-3 y Ronaldo abierto, siempre está la opción de ir a la ventana de transferencia en enero. Juventus no necesita un delantero de clase mundial, solo necesita un cuerpo de collar azul, dispuesto y trabajador que pueda darle a Mandzukic unos días de descanso.