Resulta difícil imaginar la manera en que Koreshkov podría ganar esta pelea. Sin embargo, esta tampoco es una de las peleas en las que los entendidos le darán una corona al favorito de todos antes de que por lo menos entre a la jaula.

Henderson ha sido uno de los mejores luchadores de 70 kilos, e incluso de 77, dentro de la UFC desde que la promoción se unió al WEC. Él es uno de los mejores ejemplos de qué significa ser un luchador de buen estado corporal. Henderson tiene un excelentísimo juego de suelo con sometimientos y luchas que juntos combinan muy bien para poner en problemas al oponente. Incluso su golpe es muy bueno, y lo usa para definir sus humillaciones y llevar la pelea a donde él se siente más cómodo. Este fue un presagio bien grande para Bellator. Posiblemente, Henderson sigue siendo uno de los mejores pesos livianos del mundo, y tampoco está muy deslucido para una división más arriba en un peso mediano. Henderson ha participado periódicamente de luchas de competición y ha ganado contra luchadores más grandes.

La gran jugada aquí es la lucha de Koreshkov contra el ex campeón de peso mediano de Bellator, Ben Askren. Este concretó sumisiones y pudo impedir que Koreshkov acudiera a su fuerza, que proviene de provocar caídas tirando y dando un traspié lo cual termina en una jugada de suelo sofocante. La lucha de Koreshkov contra Douglas Lima es un ejemplo perfecto de su estilo.

No fue el desempeño más satisfactorio para la multitud —Koreshkov pasó la mayor parte del tiempo sin progresar mucho, luchando cuerpo a cuerpo o en el suelo— pero cuando pudo iniciar el forcejeo y el asidero, presionó a Lima hasta ganarse el cinturón de peso mediano.

Henderson no permitirá que el campeón haga lo mismo. Él es simplemente demasiado bueno y ha peleado contra mejores luchadores. Henderson se anticipará a los movimientos de Koreshkov.