La atrapada de Jason Witten para el touchdown en el suplementario desencadenó una gran celebración de los Cowboys en la noche del domingo. Todo era diversión sana e inocente para el equipo de Estados Unidos, pero tenía que haber una baja.

El entrenador de los Cowboys, Jason Garrett,recibió un golpe en la cara en medio de la agitación. “Aquí mismo. No aquí… ni aquí tampoco. Pero aquí”.

Garrett no se veía nada destartalado cuando se reunió con los medios el lunes. Parece ser que estar en primer lugar puede hacerle maravillas al cuerpo.

“Creo que me golpeé con Witten”, dijo Garrett cuando explicaba el porqué del corte en su rostro. “Todos nos emocionamos después de que anotó ese touchdown. Todos salimos corriendo por ahí y le di un fuerte abrazo y me olvidé de eso y me golpeé con el costado de su casco.”

Cuando se le preguntó cómo se sentía, Garrett respondió: “Estoy bien, ¿estás bromeando?”.

¡Por supuesto que está bien! Si los Cowboys no hacían esa remontada en el último cuarto, Garrett sabía que iba a tener que responder 35 000 preguntas acerca de Tony Romo durante los próximos cinco días.

Garrett recibiría un golpe en la cabeza con tal de esquivar esa bala sin dudarlo un segundo.