Para Pacquiao la pelea contra Bradley viene antes que el senado

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Manny Pacquiao estaba sumido en sus pensamientos, mientras envolvía sus manos para prepararse para su sesión de entrenamiento en el Wild Card Boxing Club.

El campeón del mundo de ocho divisiones, de 37 años de edad, tiene una última cuenta pendiente antes de dedicar toda su atención a su vida después del boxeo, cuando el próximo mes trate de ganar una elección para un puesto en el senado de su tierra natal, Filipinas. Él y Timothy Bradley Jr. se reunirán el sábado por tercera vez, y para Pacquiao hay mucho en juego en el resultado de esta pelea extra.

“Quiero ganar por mi país y mis fanáticos”, dijo.

El boxeo ha hecho a Pacquiao un icono nacional en su país además de ser una figura del deporte mundial. Dándole una identidad que él jamás podría haber imaginado.

Pacquiao se convirtió en profesional en 1995 y ya tenía un par de derrotas cuando llego a los EE.UU. en 2001. Freddie Roach acordó entrenarlo, y en ese entonces, esencialmente, él tenía un luchador manco.

“Tenía un buen gancho izquierdo,” recordó Roach cuando por primera vez vio a Pacquiao. “Pero tenía mucho que aprender sobre cómo convertirse en un boxeador completo”.

El empezó a ganar cinturones, comenzando por el “Super Bantamwight” en junio del 2001, eventualmente ascendió al peso medio junior (junior middleweight) cuando destruyó a Antonio Margarito en el 2010. Obtuvo cuatro victorias épicas contra Juan Manuel Márquez, tres grandes peleas contra Erick Morales y un par de batallas contra Marco Antonio Barrera, junto con sus dos peleas con Bradley, la primera donde Bradley ganó por una decisión dividida, controversial, en 2012. Pacquiao ganó la revancha en el 2014 por decisión unánime.

“Es una gran responsabilidad”, dijo Pacquiao sobre ser un senador. “Pero quiero ayudar a mi gente. Eso es más grande que el boxeo”.